La oportunidad de residencia permanente en EE. UU. para profesionales en 2026 y 2027

by | Ago 20, 2026 | Sin categoría | 0 comments

El endurecimiento de la política migratoria de Estados Unidos durante 2026 ha concentrado buena parte de la atención pública en restricciones, mayor escrutinio y dificultades para determinadas categorías de inmigrantes. Sin embargo, detrás de ese escenario existe otro fenómeno que merece ser observado con detenimiento. El sistema migratorio estadounidense funciona con límites numéricos anuales establecidos por ley y, cuando determinadas visas no llegan a utilizarse, esos números pueden terminar beneficiando otras categorías durante el siguiente año fiscal. Para profesionales con preparación académica avanzada y proyectos que puedan resultar de interés para Estados Unidos, esa particularidad de la ley puede convertir 2026 y 2027 en años especialmente importantes para evaluar una petición de residencia basada en empleo.

La explicación se encuentra en la Immigration and Nationality Act, conocida como INA. La sección 201(d), codificada en 8 U.S.C. §1151(d), fija como base un máximo mundial de 140,000 visas de inmigrante por empleo durante cada año fiscal. Esa cantidad, sin embargo, no siempre permanece en 140,000. La propia disposición establece que al número base se pueden sumar ciertos números de visas familiares que no hayan sido utilizados durante el año fiscal anterior. Es un mecanismo diseñado por el Congreso que relaciona, en cierta medida, los dos grandes sistemas de inmigración permanente sujetos a límites numéricos, el familiar y el basado en empleo.

La legislación establece un nivel de 226,000 visas anuales para las categorías de preferencia familiar sujetas a límites. Cuando una parte de esos números no es utilizada antes de terminar el año fiscal, el cálculo establecido en INA §201(d) permite que esa diferencia incremente el número disponible para las categorías de empleo durante el período siguiente. Esto significa que una reducción significativa en la utilización de visas familiares puede terminar produciendo, un año después, una cantidad mayor de números para EB-1, EB-2, EB-3 y otras categorías basadas en empleo.

No se trata solamente de una posibilidad teórica. Para el año fiscal 2026, que comenzó el 1 de octubre de 2025 y termina el 30 de septiembre de 2026, el Departamento de Estado ha estimado aproximadamente 186,000 números de visa de inmigrante basados en empleo. Son unos 46,000 números adicionales sobre la base ordinaria de 140,000 que establece la ley. En términos porcentuales, representa un incremento cercano a un tercio sobre el nivel habitual. La experiencia reciente demuestra, además, que este mecanismo puede producir aumentos mucho mayores. Durante los años posteriores a la pandemia, cuando los consulados tuvieron enormes dificultades para procesar visas familiares, el número anual disponible para inmigración por empleo llegó a superar ampliamente los 200,000.

Lo que ocurra durante los meses que restan de 2026 puede tener consecuencias similares para el año fiscal 2027. Diversas medidas adoptadas por el gobierno estadounidense han reducido o suspendido la emisión de visas de inmigrante para nacionales de numerosos países. También permanecen vigentes restricciones consulares y controles adicionales que afectan el procesamiento ordinario de muchos casos. La consecuencia práctica puede ser que una parte de los números asignados a preferencias familiares llegue al 30 de septiembre sin haber sido utilizada. Si eso ocurre, la fórmula prevista por la INA volverá a reflejarse en el límite de visas por empleo correspondiente al año fiscal que comenzará el 1 de octubre de 2026.

Todavía sería incorrecto afirmar que en 2027 habrá una cantidad determinada de visas de empleo. Se han mencionado proyecciones que colocan el posible volumen por encima de 200,000, pero la cifra final dependerá de cuántos números familiares sean realmente utilizados durante el actual año fiscal. Lo que sí puede afirmarse es que existe una disposición legal que permite esa transferencia y que las condiciones actuales justifican prestar atención a lo que ocurra cuando se establezca el límite definitivo para 2027.

Esta situación tiene especial interés para quienes califican bajo la segunda preferencia de empleo. La EB-2 está disponible para profesionales con títulos avanzados y para personas que puedan demostrar habilidad excepcional en las ciencias, las artes o los negocios. Dentro de esa categoría existe la posibilidad de solicitar un National Interest Waiver, conocido habitualmente como EB-2 NIW. La sección 203(b)(2)(B)(i) de la INA, codificada en 8 U.S.C. §1153(b)(2)(B)(i), autoriza al gobierno a dispensar el requisito tradicional de una oferta de empleo y de una certificación laboral cuando hacerlo resulte beneficioso para el interés nacional de Estados Unidos.

La importancia de esta figura para los profesionales radica precisamente en esa independencia. Una persona que reúne los requisitos puede presentar su propia petición sin depender necesariamente de que una empresa estadounidense le ofrezca previamente un empleo permanente. Esto ha permitido que investigadores, profesionales de la salud, ingenieros, educadores, empresarios, especialistas en tecnología y personas de muchas otras áreas planteen proyectos destinados a desarrollar su trabajo en Estados Unidos y soliciten que se considere el beneficio que ese proyecto puede producir para el país.

Eso no significa que el aumento en el número de visas haga más sencillo conseguir la aprobación de una EB-2 NIW. Son asuntos diferentes. USCIS continúa evaluando con rigor si la persona pertenece inicialmente a la categoría EB-2 y, después, si existen fundamentos para conceder la exención por interés nacional. El análisis utilizado por la agencia considera la importancia y el mérito del proyecto propuesto, la posición real del solicitante para llevarlo adelante y si, evaluando las circunstancias del caso, Estados Unidos obtiene un beneficio suficiente al dispensar los requisitos normales de oferta de empleo y certificación laboral.

Este punto resulta particularmente importante en el contexto de 2026. La mayor disponibilidad de números de visa no debe confundirse con una reducción de los estándares de adjudicación. En la práctica, los expedientes requieren cada vez más claridad sobre lo que el profesional pretende desarrollar en Estados Unidos y sobre la conexión entre su preparación, su trayectoria y la posibilidad real de ejecutar ese proyecto. Un título universitario, una larga experiencia profesional o varias cartas de recomendación pueden formar parte de un buen expediente, pero difícilmente sustituyen una presentación coherente de la iniciativa propuesta y de las evidencias que demuestren su viabilidad.

Para muchos profesionales latinoamericanos existe además un elemento favorable. A diferencia de India y China, países que históricamente han acumulado atrasos muy importantes en algunas categorías de empleo debido a los límites por país y al elevado volumen de solicitudes, buena parte de América Latina no enfrenta actualmente ese mismo nivel de espera dentro de EB-2. La situación debe revisarse cada mes a través del Visa Bulletin del Departamento de Estado, porque las fechas pueden avanzar o retroceder dependiendo de la demanda, pero la diferencia sigue siendo relevante para una persona que esté evaluando cuándo comenzar su proceso.

La existencia de más números tampoco garantiza que esa disponibilidad permanezca durante mucho tiempo. Cuando una categoría ofrece mejores condiciones, aumenta el número de personas que presentan solicitudes. A medida que crece la demanda, el Departamento de Estado puede establecer nuevas fechas de corte para mantener la emisión de visas dentro de los límites legales. Por eso, en inmigración, no solamente importa determinar si una persona reúne los requisitos. También importa entender en qué momento del ciclo migratorio se encuentra cuando decide presentar su petición.

El panorama de 2026 ofrece así una situación poco común. Por un lado, Estados Unidos atraviesa un período de controles migratorios considerablemente más severos. Por otro, el funcionamiento de los límites establecidos por la propia ley está dejando una cantidad mayor de residencias disponibles para las categorías de empleo. Si durante el resto del año fiscal continúa la baja utilización de números familiares, ese fenómeno podría prolongarse o incluso aumentar durante 2027.

Para un profesional con título avanzado que lleva tiempo considerando desarrollar su carrera o un proyecto en Estados Unidos, la EB-2 NIW merece ser estudiada dentro de este contexto. No porque se haya convertido en una residencia fácil ni porque la existencia de números adicionales sustituya la necesidad de demostrar elegibilidad. La razón es mucho más concreta. Estados Unidos dispone actualmente de un número de visas de empleo superior al nivel ordinario establecido por la INA y existe la posibilidad de que el mismo mecanismo legal vuelva a producir un escenario favorable durante el próximo año fiscal.

Las oportunidades migratorias no dependen únicamente de cambios legislativos espectaculares. En ocasiones aparecen por la manera en que funciona una ley que lleva décadas vigente y por circunstancias que alteran la utilización de los números disponibles. Eso es precisamente lo que está ocurriendo ahora. Para los profesionales que tienen la preparación, la trayectoria y un proyecto capaz de sostener una petición seria de interés nacional, comprender este momento puede resultar tan importante como comprender los requisitos de la propia EB-2 NIW.

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